viernes, 4 de abril de 2014

Capítulo 4 (Gran concierto)

Después de que me abandonara la única persona a la que conocía en aquel recinto, me quedé charlando con la banda. La verdad es que me acogieron todos estupendamente. Me contaron anécdotas de los conciertos. Me enseñaron los camerinos. Y hasta José de Lucía me dejo trastear un poco con su guitarra. No era la que utilizaba en los conciertos. Era una que tenía en los camerinos. Esa con la que se montaban la juerga antes de salir al escenario. Me encantaba el ambientazo que tenían. No si al final tenía que haberme decantado por la música...

Aprendí a tocar cuando era solo un crio. Le ponía tanto interés que mis padres me regalaron una guitarra cuando cumplí los 12. Componía mis letras y hacia mis conciertillos en la hora del recreo. Tenía hasta mi propio club de fans. Lo componían seis o siete chicas de clase, pero por algo había que empezar.
El caso es que cuando crecí me tiró más el camino de la interpretación.
Aunque lo dejé como jovi. De hecho todavía conservaba la guitarra que me regalaron. 

Al rato de estar ahí, llego Malú. Ya había terminado la prueba de vestuario. Me pilló mientras tocaba los acordes de alguna canción. O de varias mezcladas. No lo sabia muy bien.

—¡Ei! No sabía que tocabas la guitarra -dijo entusiasmada.

—Bueno, la trasteo un poco -me reí.

—Mola -dijo tan natural- ¿Que tal con los locos estos?

—Oye jefa que tu tampoco te libras de la locura -añadió uno de los músicos.

—También es verdad -dijo la cantante.

—Tienes un equipo estupendo -dije yo mirándolos a todos.

De repente empezamos a escuchar gritos ahí afuera. Era la señal que nos indicaba que acababan de abrir las puertas del palacio de los deportes. Malú miró su reloj para comprobarlo. Si, efectivamente, eran las ocho de la tarde. Quedaban solo dos horas para el comienzo del espectáculo. Cada vez los nervios que se percibían en el ambiente eran mayores. Se les notaba en la cara. Incluso yo que no tenía ninguna responsabilidad que cumplir esa noche, estaba nervioso.

—Cuenta atrás chicos -dijo Malú dirigiéndose a su grupo.

—Vamoooos!! -gritó uno de los chicos.

Eso provocó las sonrisas de todos los componentes de la banda y de la propia Malú. Era la fuerza que necesitaban para salir a comerse el escenario. Yo no tenía ninguna duda. Estaba segurísimo de que lo harían. Sabia como se las gastaba la jefa encima de un escenario. No era la primera vez que vivía un concierto de Malú en el palacio. Estuve con Laura en su concierto anterior. La única diferencia es que entonces lo ví desde la grada y con ella. Y ahora estoy en backstage y solo. Dicen que a veces es mejor estar solo que mal acompañado.

Desde luego lo que estaba viviendo no era comparable a nada. Lo de esta noche era inigualable. Había tenido la oportunidad de conocer a Vanesa Martín, Orozco, David de María y Pablo Alborán. Los cuatro eran los invitados en el concierto y cantarían con ella sus duetos más famosos. Léase "No te pude retener" "Devuéveme la vida" "Enamorada" y "Vuelvo a verte". Aunque el público desconocía esos detalles. 

No obstante, ya no era solo lo de esta noche. Suena raro por ser quien es. Pero la aparición de Malú en mi vida había hecho que no me acordara para nada de mi ex. Quizás el destino me había mandado su amistad con tal fin. Al fin y al cabo he tenido la oportunidad de descubrir que detrás de la artista que se come lo escenarios hay una chica de lo más normal. Y eso era lo que quería seguir descubriendo.

—Bueno chicos, yo os dejo que os preparéis -dije mirándolos a todos.

Los chicos me despidieron con un "Nos vemos después". Me dirigí a la puerta y Malú se acercó a solas.

—Gracias por venir.

—Gracias a ti por darme la oportunidad de conocer a tu gente. Son increíbles.

—¿Te veo después?

—Claro! Tengo que sacarle partido a esto -dije señalándome la acreditación que colgaba de mi cuello.

—¡Espero que te guste el show! -dijo ella.

—Estate segura. Bueno ¡mucha mierda jefa!

—Oyeee! No me llames jefa -dijo riendo y haciéndose la ofendida.

—Lo siento. Aquí todo el mundo te llama así y se me ha pegado... -me fui guiñándole un ojo. Se la debía.

Las horas pasaban y el concierto transcurría tal y como se esperaba. Incluso mejor. Malú era pura magia en el escenario. La gente estaba eufórica. Unos cantaban dejandose la voz. Otros gritaban por ver a su ídola. Otros bailaban dejándose llevar. Pero todos, absolutamente todos, tenian una cosa en común... la sonrisa más grande del mundo.

"Como una flor" empezó a sonar y sentí que el palacio se venia abajo de un momento a otro. 
Y que decir de la jefa en ese momento. Estaba más enchufada que nunca. Por un momento dirigió hacia mi su mirada. Justo antes de desprenderse de su vestido con un hábil tirón, para transformarlo en un espectacular body de cuero negro. Brillaba como uno de sus swarovskis. Lo dió todo en esa última canción del show. Y tras su "Hasta siempre Madrid" desapareció por una trampilla habilitada para ello.

El concierto había llegado a su fin. A pesar de ello la gente seguía en sus lugares. Gritaban todavía emocionados. No se en que momento, pero una de las chicas de la primera fila me reconoció. Me acerqué amablemente. Estuve firmando y haciéndome fotos durante un buen rato. Algunas me conocían y otras simplemente habían escuchado que salía en la tele y que conocía a Malú. Esta última razón era la que más parecía gustarles. Cosa normal por otra parte. Estaba rodeado de una legión de fans de Malú, también conocidas como "Maluleras".

Me despedí de todas ellas y volví al backstage. Nada más aparecer detrás del escenario la vi a ella súper eufórica. Todos los compañeros la felicitaban. Es lo que debe sentirse después de haber hecho vibrar a quince mil personas con tu música.
Se abalanzó sobre mi cuando me vio aparecer. La cogí casi en el aire y la abracé con todas mis fuerzas. Me preguntaba cuando me despertaría de este sueño. 

—Enhorabuenaa!! Ha sido espectacular -dije con mucho entusiasmo.

—Graciiias! -dijo ella apartándose. Me guió hacia donde estaban los demás.

Los felicité a todos. Banda, artistas invitados y hasta equipo técnico, que lógicamente sin ellos no habría sido lo mismo.

—Chicos esto habrá que celebrarlo no? -dijo José, o mejor dicho Jose, que era como todos lo llamaban.

—Rubén había ofrecido su casa! -recordó la jefa.

—Lo mantengo, ¡que siga la fiesta en mi casa! -añadió el pianista.

-Yo mejor os dejo. Tenéis que celebrarlo -dije mirando a los que se encontraban allí.

—¡Que dices! ¡Tu te vienes! -ordenó Malú

—Haz caso a la jefa Nacho -dijo Rubén.

—Pero es que me sabe... -hasta aquí llego mi frase, Malú me interrumpió con la intención de que no la terminara.

—¿Donde tienes el coche? -preguntó ella.

—En el subterráneo de Felipe II -contesté.

—Chicos, me voy con Nacho. Dudo que si no llegué hasta tu casa -añadió tajante mirando al resto. Ella era así.

Nos separamos de la banda. Ella pasó por su camerino para coger sus cosas. Pronto caí en la cuenta de que no podíamos salir por la puerta como si nada.

—Malú, ¿no pensarás salir por la puerta como si nada?

—Joder no lo había pensado -dijo ella.

Su respuesta provocó mi risa inmediata. Era tan espontánea y tan natural que cuanto más la conocía más me gustaba.

—¿Puedo acceder con la acreditación al aparcamiento del backstage? -pregunté.

–Si -contesto segura.

—Pues voy yo a por el coche y te recojo dentro.

—Que rapidez mental hijo -rió ella.

—Ya me irás conociendo...

Lo hicimos todo tal y como lo acordamos. Fui al parking donde tenía el coche. Estuve como un cuarto de hora esperando para pasar por caja. Había bastante cola. La gran mayoría era gente del concierto, en busca de sus vehículos para volver a sus casas. 

Por fin llegué a la puerta de atrás del edificio, por ahí se accedía al parking privado del backstage. Enseñé la acreditación y entré. No me costó mucho trabajo localizar a Malú. Se había cambiado de ropa pero seguía brillando con luz propia. Iba con un look muy suyo. Pantalón pitillo vaquero, camiseta simple con dibujos de calaveras, chaqueta negra de cuero y taconazos. Reconoció mi Astra desde lejos. Abrió la puerta del copiloto y subió.

—Antes de que digas nada. Siento el retraso. Todos tus fans han pensado en aparcar en el mismo sitio.

—Tranquilo. Contaba con ello. Así he tenido tiempo para cambiarme. 

Tras esto me indicó el camino a casa de Rubén. Puse rumbo hacia allí.

—¿No traes el Q7 a tus conciertos? -dije bromando por lo de nuestro primer encuentro.

—Prefiero no hacerlo. Mis fans lo reconocerían -rió ella.

—Los tienes alocados.

—¿Oye no tienes otra música? -preguntó ella.

—¿No te gusta lo que oyes?

Sonaba su disco. El que ella me regaló.

—Si me gusta. Pero llevo horas con estas canciones. Necesito algo cañero.

Se notaba que seguía con el subidón en el cuerpo. Me reí al escucharla. Le indiqué donde estaba la disquetera. Se puso a ojear todos los discos, hasta que encontró uno de sus agrado. Quitó el suyo y puso el que había escogido. El elegido fue "Hombres G".
A la que me quise dar cuenta la tenía haciendo locuras mientras cantaba el "Sufre mamón". Pronto me animó a que cantara. Sonreí como un tonto y acabamos cantando los dos juntos. A ver quien le dice que no a Malú.

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