Sonreí a más no poder. Me acababa de hacer inmensamente feliz apareciendo aquella noche allí. Esta mujer era impredecible. No dejaba de sorprenderme, y eso me gustaba.
—¡Estás loca! -exclamé con seguridad- Pasa anda -dije haciéndole un gesto.
—Lo sé. Últimamente me lo dices mucho -dijo entrando y cerrando la puerta.
—¿Y tu cena?
—Ya te lo he dicho. Era mucho más apetecible cenar contigo -dijo sonriente.
—¿Has dejado plantada a tu manager?
—Un poco... -afirmó con cara de niña buena.
—Te matará... -comenté riéndome.
—No lo creo. Me necesita viva -zanjó sin borrar la sonrisa de la boca.
Reí por aquel comentario. Era simplemente la jefa. Cenamos de manera relajada. Sin prisas. Sin nadie que nos molestara.
Cuando terminamos, nos tiramos en el sofá a reposar la cena. Encendí la tele y casualmente nada más hacerlo salió ella. La misma persona que ahora mismo tenía recostada sobre mi pecho. Estaban reponiendo La Voz 2 en una de las cadenas secundarias de telecinco.
—¿No pensarás dejar esto no? -se interesó ella.
—¿Y por que no? A mi me gusta. -añadí.
—¡Nacho! Me da vergüenza verme haciendo el tonto -rió- ¿Por que no vemos tu serie?
—Porque no la hacen.
Mientras tanto yo no le quitaba ojo al programa. A cada uno de sus gestos. Cada una de sus caras, de sus sonrisas. A aquellas locuras que hacia cuando sus concursantes cantaban. Aquella libreta que iba destrozando en mil pedazos programa tras programa. Aquellos momentazos de risas con sus compañeros. En definitiva, aquel desparpajo tan suyo...Tan Malú.
En aquel programa era ella. Era la mujer de la que me había enamorado.
—Si te pones así por un tío que canta de puta madre... Conmigo te faltaría plató para destrozarlo, pero por lo mal que lo haría.
—Que exagerado. ¿Por que no me lo demuestras? -dijo con tono desafiante.
—Malú, ¡no! -la miré- Conozco ese tono, y definitivamente no.
—¡Venga Nachooo! -insistió ella con entusiasmo, alargando la o de mi nombre con tono de niña.
—No me vas a convencer -dije haciéndome el duro.
—Eres un soso -se cruzó de brazos manteniendo su cabeza todavía en mi pecho.
Mi brazo reposaba sobre ella. Comencé a hacerle caricias. La miraba con mi ya habitual cara de enamorado. Obviamente en aquella postura no podía verme la cara. Siguió mirando la tele. Allí estaba ella cantando "blanco y negro" con sus finalistas. No pudo aguantar mucho. Se arrancó a cantar siguiendo la letra en la tele.
"Dicen que el amor es suficiente, pero no tengo el valor de hacerle frente... Tu eres quien me hace llorar, pero solo tu me puedes consolar"
Sonreí al verla. No se movía de la posición en la que estaba. Solo cantaba su canción para enamorarme un poquito más de lo que ya estaba. Cuando llegó el estribillo no pude evitarlo. De manera casi impulsiva me puse a cantar también. Al principio bajito, en un tono prácticamente imperceptible. Me gustaba cantar. Pero cantar delante de ella ya era otro mundo.
”Te regalo mi amor, te regalo mi vida, a pesar del dolor eres tu quien me inspira. No somos perfectos solo polos opuestos. Te amo con fuerza, te odio a momentos"
Giró ligeramente la cabeza para mirarme. Cosa que me intimidaba más todavía.
"Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría"
Pronunciamos esa frase a la vez, con un tono muy bajito. Convertido casi en un susurro. La complicidad de nuestras miradas ante esas bellas palabras era máxima. Sus ojos brillaban con fuerza esa noche. Nos miramos sonrientes.
—No lo haces tan mal -opinó ella sin apartar su mirada.
—¿Tu crees? -dije yo con el mismo gesto acercándome un poco más a sus labios.
—Podrías presentarte a la voz -bromeó ella acercándose también.
—Podría... Pero es que yo me iría con Bisbal -bromeé para ver su cara.
—¿Ah si?
Se acercó a mi totalmente. Pegó su cabeza junto a la mía. Rozó mis labios y mordió suavemente el lóbulo de mi oreja derecha. Cerré los ojos mordiéndome el labio.
—Pues tu te lo pierdes... -susurró en mi oído.
Y en un movimiento rápido ella se separó dejándome con aquella cara de tonto.
Me reí por aquel vacile. Esos piques amistosos que siempre terminaba por ganarme.
Volví a acercarme a ella. Se fue recostando en el sofá intentando alejarse de mi. Hasta que la dejé sin salida. Me eché encima con cuidado, sin dejar el peso sobre ella.
—¿Y que es lo que me pierdo? -pregunté curioso besando su cuello.
—Si hubieras elegido a Malú lo sabrías -dijo siguiendo con la broma.
—¿Y que tal si me repescas? - dije poniendo más énfasis en los besos, intercalando algún mordisco suave.
—Mmmmm -dejó escapar de su boca un pequeño suspiro de placer- Intenta convencerme...
Y así fue. Una noche más nos dejamos llevar por aquella pasión incansable que se apoderaba de nuestros cuerpos cuando estábamos juntos. Era algo inexplicable. Un deseo incontrolable de tenernos el uno al otro.
Nos quedamos dormidos durante toda la noche. En aquella cama que tantas noches me había visto dormir solo.
El despertador me sacó de mis sueños a las siete en punto de la mañana. Sonó "el aprueba de ti". Nada más escucharlo alargué el brazo hasta la mesita para apagarlo rápidamente. Iba a morir de vergüenza si Malú lo escuchaba.
Tras apagarlo miré hacia el otro lado de la cama. Pero ella no estaba. No había nadie a mi lado. Volvía a estar solo como todas las noches. ¿Lo habría soñado? Levanté el edredón ligeramente y encontré una nota.
"Lo siento. Tengo una entrevista en los 40 a las 7.30 am. Mi manager me ha llamado para recordármelo. Ni siquiera te enteraste. Dormías tan a gusto, que me dio pena despertarte. ¿Que te parece si quedamos a comer donde ayer? Creo que hoy te toca invitar...
Un beso. Malú"
Me reí al leerlo. En ese momento odié por completo mi sueño profundo. Solía tener ese tipo de sueño habitualmente. Y cuando estaba en esa fase ya podría pasar una estampida por la habitación de al lado, que no me enteraría.
Dejé el papel sobre la mesita de noche. Olía a ella. En realidad toda mi habitación olía a ella.
Cogí el móvil para contestar a su nota aunque fuera vía WhatsApp.
"Chica Q7"
Buenos días preciosa. Gracias por ser tan considerada, pero podrías haberme despertado mujer. Ya pensaba que me habías abandonado...
Nos vemos a la hora de comer. Que pases un buen día. Un beso
Me levanté con la energía a tope. Motivado básicamente porque a la hora de comer volvería a verla.
De camino al trabajo puse la radio. Busqué los 40 principales para ver si escuchaba la entrevista de Malú. Pero no hubo manera de sintonizar la emisora, así que me quedé sin escucharla.
A las dos del medio día, cuando terminé el rodaje, me dirigí al restaurante de Villaviciosa. Aquel donde me llevo Malú el día anterior. Ella ya me esperaba allí. La saludé con dos besos. Había bastante gente en el bar. Una vez más nos atendieron genial. Aunque esta vez cambiamos de plato. Nos dejamos aconsejar por el dueño que nos sirvió la especialidad de la casa.
Esa tarde vi a Malú especialmente rara. Algo distante. Diferente al resto de veces. Pensativa tal vez. No se muy bien que rondaría por esa cabecita. Pero esa no era Malú. Me la habían cambiado en la entrevista de esta mañana.
—¿En que piensas? -pregunté mirándola.
—En que está siendo todo demasiado perfecto. Y las cosas perfectas dan miedo.
—¿A que te refieres?
—Me refiero a nosotros -contestó segura.
—¿Que pasa con nosotros?
—Estamos bien. Lo pasamos bien juntos, pero se que no siempre va a ser así. Y lo último que quiero es hacerte daño -dijo mirándome directamente a los ojos.
—Estamos bien. Tu lo has dicho ¿Cual es el problema Malú? -pregunté un poco sorprendido.
—Nacho. No soy una chica normal. Mi vida consiste en pasar la mitad del tiempo actuando y la otra mitad en la carretera.
—Bueno eso lo se. Pero no se a donde quieres ir a parar... ¿A que viene esto?
—Pues a que cuando mi gira empiece esto se acabará inevitablemente. Y lo sabes. Ambos lo sabemos -dijo de manera tajante.
—No se Malú. Esa es la manera más radical de ver las cosas. No tiene por que ser así.
—Mañana me voy a México. Tengo un concierto el sábado y han decidido adelantarme el viaje.
Me quedé un poco en blanco. Ahora supe a lo que se refería. No solo lo supe, también pude sentirlo. La idea de pasar sin verla largos periodos de tiempo me mataba. Pero eso ya lo sabía cuando me enamoré de ella. Sabía que su vida no era como la de cualquier otra persona. Soy hombre de retos. Dicen que el amor puede con todo. ¿Pero que sentiría ella por mi?
Hice un largo parón sin dejar de mirarla pero sin poder pronunciar palabra. No sabía muy bien que decir.
—¿Cuando vuelves? -arranqué por fin.
—El domingo. Después del concierto.
—Esa es tu vida. Pero eso ya lo sabía antes de colarme por ti -confesé- Me van las locuras si...
—¿Estás seguro de que no es un capricho más? -preguntó sin más.
—¿De verdad piensas que solo has sido un capricho para mi?
Me molestó un poco que pensara eso. Pero si lo pensaba era porque eso mismo era lo que había sido yo para ella.
—O sea, no es eso perdona. Quiero decir, que hace poco que nos conocemos... Que tanto como colarte por mi... -intento excusarse sin demasiado éxito.
—No puedo reprocharte nada. Es tu trabajo y ya lo sabía. Solo que pensé que esto podría salir bien...
—¿Hablamos con más calma cuando vuelva? -propuso ella.
—Si. Llámame -me levanté con la intención de irme- Me tengo que ir ya. Esta tarde tengo trabajo.
Nos despedimos y cada uno se fue a seguir con sus líos de trabajo. Esa tarde no di pie con bola. Había sido todo tan rápido y me había hecho ilusiones en tan poco tiempo que después de la charla de hoy me había caído de lo más alto. Aunque seguía sintiendo lo mismo por ella. Eso no iba a cambiar.
Llegué a casa después de aquel largo día. Cogí el móvil, los auriculares y me relajé con un poco de música. Canciones de Malú si. No pude evitarlo. Abrí el whatsapp a la vez.
"Chica Q7"
-Siento haber reaccionado así esta tarde. Pero te aseguro que no eres ningún capricho.
-Lo se. No quise decir eso. Tengo miedo de que no funcione.
-Que fue del "mientras sea junto a ti siempre lo intentaría"?
-Ojala fuera tan fácil...
-Puede serlo... A veces somos nosotros mismos los que complicamos las cosas...
-Tal vez tengas razón. Pero no se lo que va a pasar ahora.
-De momento vas a irte a México y te vas a comer el escenario. Disfruta mucho vale?
-Gracias por ser así conmigo a pesar de todo.
-Quiero demostrarte que esto merece la pena...
-Al final vas a conseguirlo y todo.
-Bueno, no te lío más. Buen viaje! Y llévate buena música para el avión. Un beso
-Un beso!!
Hola enhorabuena por este capitulo!!
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