Aquella noche me costó bastante conciliar el sueño. No podía dejar de pensar en todo lo que había ocurrido. No podía quitarme de la cabeza aquellas palabras de Malú. Y lo peor de todo es que por un instante me dio por pensar que tal vez no se equivocaba. Que tal vez tenía razón.
Pronto quité esa idea de mi cabeza. La borré por completo de mi disco duro. Si que tenía razón en algo. Su vida no era como la de otras personas. Y es verdad que en época de gira probablemente pase todo el tiempo viajando de un lado para otro. Pero no se. Rendirse era demasiado fácil. Y ese no era en absoluto mi estilo.
Miles de ideas recorrieron mis pensamientos esa madrugada. Hasta que el sueño me venció y terminé por dormirme. Y aún dormido ella fue la única protagonista de mis sueños. Me desperté sobresaltado por mi último sueño, en el que la perdía para siempre por no hacer nada.
Miré la hora en el móvil, que estaba sobre la mesita de noche. Eran las siete de la mañana. Hoy no entraba hasta las nueve. Pero decidí levantarme y darme una buena ducha que me relajara un poco.
Encendí la radio del iPhone. La ponía habitualmente en el momento "ducha". En realidad no le prestaba mucha atención. Por no decir ninguna. Pero necesitaba escuchar algo de fondo. Era ya costumbre. Una tontería como otra cualquiera.
Me encerré en aquella cabina. Puse el agua lo más caliente posible, sin que quemara. Me relajaba ese momento. El agua a esa temperatura recorriendo mi piel a esa velocidad.
Mientras tanto yo seguía dándole vueltas al asunto que ahora me preocupaba. Era algo que no me podia quitar de la cabeza.
De repente su nombre, pronunciado por aquel locutor de radio, me sacó de mis pensamientos.
—Y para todos nuestros oyentes, tenemos con nosotros a Malú. No físicamente porque ahora mismo está a punto de viajar a México. ¿No es así Malú? ¡Buenos días!
—Hola. Buenos días.
—Gracias por atender nuestra llamada.
—Nada, gracias a vosotros. Siempre es un placer.
—Cuéntanos un poco que vas a hacer por aquellas tierras.
—Pues mira, tenemos un concierto el sábado. Es el primer concierto completo que damos aquí. Con todo mi show, con toda mi banda. Y nada, muy ilusionados.
—A todos nuestros oyentes internacionales, que nos escuchan a través de internet, por si tenemos algún mexicano por ahí... Ya lo sabéis. Podéis disfrutar de Malú el próximo sábado.
—Exacto. Eso es.
—Bueno Malú. ¿Y comienzo de gira en España para cuando?
—Pues muy prontito. Prácticamente nada más regresar ya empezamos con algún conciertillo por ahí. Y ya para verano lo damos todo.
—Me alegra oir esas palabras. "Lo damos todo" y nunca mejor dicho. Gira espectacular por lo que pudimos ver en el palacio de los deportes el 16 de mayo.
—La verdad es que estamos súper contentos con el resultado de la gira. Es un show dinámico, agresivo... Buscábamos algo así para mantener al público enchufado durante todo el concierto. Y en el palacio lo conseguimos.
—Un trabajo espectacular sin duda. Bueno pues no te molestamos más. Y esperamos que otro día con más calma puedas visitarnos en el estudio.
—Encantadísima de hacerlo, ya lo sabéis.
—Buen viaje. Y gracias por acompañarnos en este espacio dedicado a la música. Un abrazo.
—A vosotros siempre. Un beso.
No pude evitar sonreir al escucharla. Se le notaba feliz. No era para menos. Empezaba su gira y esa era su vida. De repente tuve una idea. O un proyecto de idea. Una locura que no se si seria viable. Necesitaba hablar con una persona cercana a Malú, y ese no era otro que Jose de Lucía.
Salí de la ducha tras ese momento de inspiración máxima. Me vestí rápidamente y fui en busca del móvil, que todavía seguía en el baño con la aplicación de la radio abierta. La apagué para ir directamente al WhatsApp.
Eché un vistazo rápido a los contactos. Busqué el número de Jose. Recordé que me lo dio en una de nuestras últimas cenas. También lo hizo Vanesa. Era mucho más cómodo comunicarse a través de whatsapp o hacer una llamada en un momento dado. Cosa que por twitter era imposible.
"Jose dL"
-Hola Jose. Soy Nacho. Estás en España??
-Hola Nacho, si. Yo no voy a México hasta el viernes.
-Genial porque me gustaría hablar contigo. Te parece si quedamos a comer?
-Me parece perfecto. Si quieres conozco un buen sitio.
-Vale. Después me das la dirección, tengo que irme a trabajar.
-Ok!
-Por cierto, no le comentes nada de esto a Malú...
-Vale, ya me contarás.
-Chao!
-(icono gesto con la mano)
Me fui a currar. Un día más con la mente puesta en otro lugar. Esta vez intenté disimularlo y ser lo más profesional posible. Esperaba con ansia que llegara la hora de comer. Cuando llego el momento fui a los vestuarios a cambiarme de ropa y llamé a Jose para quedar.
Quedamos en un restaurante del centro de Madrid. Me costó un poco llegar. Era la hora punta. La hora en que todo el mundo volvía a sus casas para comer. Eso si, luego tuve suerte para encontrar aparcamiento. Así que una cosa por la otra. Aparqué en una zona azul cercana al restaurante.
Vi a Jose que ya esperaba en la puerta. Caminé hasta allí a paso ligero.
—Perdona el restraso... No veas el tráfico.
—No pasa nada, yo acabo de llegar también ¿Entramos? -propuso él.
—Vamos.
La comida transcurrió con normalidad. Me sentía a gusto con él. Hablamos de todo un poco. De la gira. De Malú. También de él y Vanesa. De como se las arreglaban cuando ambos estaban en sus respectivas giras. Él podría ser un buen consejero. Su caso era bastante parecido.
—Vamos que te has colado por mi hermana ¿no? -preguntó él entre risas.
—Pues si. No sabes cuanto. Pero ella cree que esto no seria fácil de llevar -comenté yo.
—Suele ser bastante insegura en lo personal. Le cuesta confiar. Solo necesitas demostrarle que vas en serio.
—Tu crees? -pregunté yo mostrando la misma inseguridad.
—¿Sabes algo? Hacia mucho tiempo que no veía así de ilusionada a mi hermana. Está feliz tío. Y ha sido a raiz de aparecer tú... -dijo él despejando mis dudas.
—Pues voy a ir al grano. Me gustaría ir a México y darle una sorpresa -dije sin esperar más- Necesito tu ayuda.
—Esa podría ser una buena idea. Dejame intentarlo, pero no te prometo nada -dijo él pensativo.
—Vale. Me avisas con lo que sea.
Terminamos de comer. Jose se tuvo que marchar. Tenían que ultimar todo para su viaje a México. Instrumentos, equipos y demás cosas técnicas. Me marché a casa satisfecho. Me eché una siesta en toda regla. La necesitaba después de haber pasado casi toda la noche en vela.
Me despertó el sonido de un WhatsApp. Las notificaciones de grupos las tenía desactivadas, así que debía ser alguien que realmente quería hablar conmigo. Era Jose.
"Jose dL"
-Nacho, plan OK! Te vienes a México!
Flipé con el mensaje. Lo había conseguido. Mi plan locura cogía forma, y cada vez era más loco.
-Como lo has conseguido??
-A partir de ahora eres parte del Staff de la Gira. Por si alguien te pregunta. Te he conseguido las acreditaciones necesarias.
-Joder macho, eres un genio. Gracias.
-No me las des. La cara de mi hermana merecerá la pena.
-Eso espero.
-Salimos la madrugada del jueves al viernes. A las cinco de la mañana.
-Perfecto.
-Como piensas librarte del trabajo?
-Algo haré.
-Pues mañana nos vemos. Ven a mi casa, nos recogerán aquí para ir al aeropuerto.
-No se donde es exactamente.
-La calle de detrás de mi hermana. Número 24.
-Ok!
-Hasta mañana!
-Chaoo!
Parece que estaba saliendo todo a pedir de boca. Salvo dos cosas. La primera que todavía no había pedido permiso en el trabajo. Y no se realmente si me lo darian, porque el sábado nos tocaba currar en exteriores.
Y la segunda que le tenía pánico a los aviones.
Cené y me fui a dormir enseguida. Quería estar fresco para mañana. Había que convencer al jefe o inventarme alguna historia. Al fin y al cabo era actor.
Y ese momento llegó a la mañana siguiente. La mañana del jueves. La cosa no fue muy bien. Mi jefe me puso bastantes problemas y no me dio el consentimiento expresamente. Pero yo tenía algunos días de vacaciones por derecho, así que a pesar de todo me marcharía.
Intenté que ese día pasara lo más rápido posible. Y por supuesto se me hizo más lento que en toda mi vida. Me preparé una pequeña maleta con ropa y cosas necesarias para el viaje. Y después de cenar me planté en casa de Jose como habíamos quedado. Lógicamente esa noche no dormimos. Me vestí con una camiseta que me tenía reservada. Tenía el logo de la gira. Y a la espalda llevaba grabada la palabra STAFF. Me dió una de las acreditaciones de las que llevé en el concierto del palacio, con la única diferencia de que en está no aparecia invitación, sino "Staff Tour Sí" Parece que esos tres días iba a ser uno más en aquella gira.
La banda nos recogió a eso de las cinco de la mañana. Nos dirigimos hasta el aeropuerto donde nos encontramos con el resto del grupo. Hicimos todas las facturaciones pertinentes en esos casos y en una hora estábamos montados en el avión con destino México.
Hice lo posible para llevarlo lo mejor. Al fin y al cabo todo esto lo hacia por ella. Y la recompensa merecía la pena. Miré su WhatsApp de manera casi insconciente. Estaba online. Allí debían ser sobre las once de la noche más o menos. Quizás algo más. Iba a hablarle. Pero entonces ella se me adelantó.
"Chica Q7"
-Que haces online? Deben ser las seis de la mañana en España.
Con aquellas palabras supe que ella también estaba mirando mi WhatsApp. Eso significaría algo ¿no?
-No podia dormir y estaba aquí en modo pensativo.
-Y en que pensabas?
-En ti, ya lo sabes.
-(iconos de caritas rojas)
-Es verdad. Que tal el día?
-Bien. Me tratan muy bien por aqui.
-Mas les vale.
-Jejeje que tal el tuyo?
-Bueno lo mismo de siempre. De casa a grabar y de grabar a casa.
-Anda, te dejo que duermas un rato más. Yo voy a hacer lo mismo.
-Que duermas bien.
-Un beso guapo!
-Solo uno?
-Mil?
-Mucho mejor! Yo te mando infinitos!
-Jajajaj (iconos de besos)
-Buenas noches!
Me dormí durante más de la mitad del viaje. Eso lo hizo mucho más llevadero. Llegamos sobre las siete de la mañana, hora de México, después de ocho horas de viaje.
Nos trasladamos al mismo hotel donde se alojaba ella. Jose, mi cómplice durante toda esta aventura, me consiguió su número de habitación. Ventajas de tener de cómplice al hermano de la artista.
Busqué el número. Era una suite de la última planta. Subí en el ascensor hasta la décima. Localicé la puerta. Me aseguré dos o tres veces de que era la correcta antes de tocar. Y finalmente lo hice. Abrió la puerta con cara de sueño. Se quedó pasmada. Los ojos se le abrieron de repente y su sonrisa apareció de inmediato.
—¿Pero que haces aquí? -preguntó con un tono entre sorpresa y entusiasmo.
Su cara era un poema en aquel momento. Me miraba boquiabierta sin poder dejar de sonreir.
—Demostrarte que te quiero -dije muy convencido.
Necesitaba soltarlo. Necesitaba decirlo en voz alta. Gritarlo a los cuatro vientos. No se lo había dicho nunca y ya no lo podía guardar más tiempo dentro de mi. Y si, sonaba aún mejor que en mi cabeza.
Puse mis manos a ambos lados de su cadera y la empujé suavemente hacia dentro de la habitación. Cerré la puerta.
—¿Que? -preguntó ella con el mismo tono de sorpresa.
—Que tengo pánico a volar y me he tirado ocho horas encerrado en un avión.
Que me he venido sin la autorización de mi jefe y puede que me despida.
¿Pero sabes por que?
Me miraba incrédula escuchando atentamente cada una de mis palabras.
—Porque te quiero Malú, te quiero. Me he enamorado de ti.
—Estás loco Nacho... -afirmó con un tono tierno acariciándome la cara.
Me acerqué a ella sin decir nada más y terminé zanjando aquella conversación con un largo e intenso beso.
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