Sonó el despertador. Había puesto como alarma la canción de "A prueba de ti". La verdad es que menuda diferencia a estos días atrás. Así daba gusto. Daba gusto depertarse escuchando su música. Al menos de momento me funcionaba. Recuerdo que cuando dormía con Laura también me despertaba escuchando a Malú. Siempre usó sus canciones en el despertador de su teléfono. Lo que pasa es que ahí a mi me daba lo mismo. Ahí no había mal humor mañanero. Despertar acompañado era suficiente.
Eran las 7 de la mañana del día 14 de mayo. Oficialmente era el día de mi cumpleaños. Lo cual quiere decir que hace ya 29 años que llegué a este mundo. Aunque sé por lo que mi madre me ha contado, que no nací hasta las 3 de la tarde.
De hecho en las comidas familiares siempre se encarga de recordarme la guerra que le di. Lo difícil que fue mi parto y lo fácil que fue el de mi hermano. Tenía un hermano nueve años más pequeño que yo, Marcos. Vivía con mis padres en Sevilla. Ambos nacimos y vivimos en Alcorcón. Pero poco después de que yo me independizara trasladaron a mi padre a la ciudad del Guadalquivir. Cuestiones de trabajo. Desde entonces viven allí. Nos vemos muy poco pero intento mantener la relación. Hablo habitualmente con ellos por teléfono y con Marcos por Whatsapp. Y bueno, siempre que puedo les hago una visita. Adoro esa ciudad. Es pura magía.
Hoy hacia justo una semana de la visita y de la gabración de Malú en la serie. El capítulo ya estaba totalmente montado y editado. Producción había confirmado que se emitiría dentro de dos miercoles. El miercoles es el día de emisión. Aunque no siempre había sido así. Primero empezamos los lunes, luego nos pasaron a los viernes y finalmente hemos acabado los miercoles. Suena a broma. La verdad es que la cadena nos utilizaba a su antojo para completar su parrilla de programación en los huecos en los que las demás cadenas tenian menos competición. Pero eso ya no era cosa nuestra.
Me parecía una buena noticia que comunicarle a Malú. Cuando rodó con nosotros no supieron decirle la fecha exacta en la que se emitiria. Supongo que serán los propios productores los encargados de decirselo. Pero creo que yo también se lo diré. Así me sirve de excusa para escribirle. No había vuelto a hablar con ella desde aquel día a través de twitter, después de mi movida con Laura.
Probablemente estaría liada con la preparación de su concierto en el palacio de los deportes de Madrid. Solo quedaban dos días y había vuelto a conseguir un lleno absoluto. En fin esa era mi primera posibilidad. La segunda, y puede que más probable, era que simplemente se había olvidado de mi. Cosa normal por otra parte. Creo que ya me tocaba bajar de la nube.
De Laura tampoco había vuelto a saber nada. Desapareció por completo al igual que lo hizo cuando me dejó. Pero a decir verdad, lo prefería. Era mejor así. Sin verla es mucho más fácil olvidarla. Olvidarme de todo.
Me duché y me arreglé para irme a trabajar como todas las mañanas. Me sonó el movíl varias veces. Es común que el día de tu cumple te colapsen el whatsapp con felicitaciones. Las miré rápidamente por encima. Ahora no tenía tiempo de responderlas. Pero después me encargaría de hacerlo una por una. Era de agradecer que alguien se acordara de ti en un día así.
Llegué a los estudios. Hoy me lo tomé con mucha más calma. Habían salido a rodar en exteriores y no tendría que grabar hasta que no me lo comunicaran.
Me relajé en una pequeña sala de descanso que teniamos. Saqué el móvil y me puse a contestar a todos los que me habían felicitado. Entre ellos mi hermano y como no, mi querido amigo Raúl, que me había mandado un foto montaje con fotos de cuando eramos niños. Un detallazo. Consiguió que me emocionara. Aquellos buenos momentos que nunca volverían...
Al poco tiempo de estar allí, entró un compañero en la sala. Era Andrés. Andrés, era uno de los camaras de la serie. Era muy buen tipo y buen profesional. Nos llevabamos bien. Soliamos coincidir en la mayoria de secuencias. Cuando lo vi pensé que me tocaría salir a grabar.
—Tío, han traido esto para ti -mostró una caja cuadrada, de tamaño mediano.
—Ah vale. Gracias -pensé que mi madre se había acordado de mi el día de mi cumple. Pero ¿por que no me lo habría enviado a casa?
—Por cierto. Felicidades -dijo dandome un abrazo.
—Gracias tío -le devolví el abrazo.
—Te dejo solo. Querrás abrir el regalito -dijo justo antes de marcharse.
Así fue. Volví a quedarme solo. Miré el paquete sin abrirlo. No ponia nada, solo mi nombre. Era una caja sin más. La abrí con cuidado. Nada más abrirla vi que me equivocaba, no era mi madre. Se me dibujó una sonrisa practicamente sola. Saqué el contenido de la caja. Una acreditación para el concierto del viernes. Era una tarjeta perfectamente plastificada, con un colgador del merchandising de la gira. Y había algo más. Su último CD edición especial, dedicado para mi.
Todo esto venía acompañado de una nota.
"Con esta tarjetita seguro que consigues verla... Aunque parece que ya no va a hacer falta que te firme el disco
PD: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!"
En aquellos momentos no podía ser más feliz. Significaba que no se había olvidado de mi. Y no solo eso, sino que encima se había enterado de cuando era mi cumple para felicitarme. Eso había sido un detalle. Os juro que me había alegrado el día. Ya lo que pasara daba igual.
Abrí twitter para darle las gracias a través de MD. Era la única forma que tenía de hablar con ella.
@Nachogs85
-Mil gracias!! Eres genial!
Como te has enterado?
Justo en ese momento me interrumpieron para ir a grabar. Fui rápidamente a las taquillas para guardar los regalitos a buen recaudo. No era para menos. Dejé también el teléfono. Solía dejarlo siempre que me tocaba grabar. Una vez olvidé hacerlo y me sonó como cuatro veces en mitad de una escena. La bronca del director lógicamente fue considerable.
Me pasé la mañana bastante descentrado. Parece que los 29 no me habían sentado muy bien. La última felicitación me había desconectado del mundo. Deseaba terminar solo para coger el móvil y ver si me había contestado o no.
Cuando por fin terminamos, recogí las cosas de la taquilla y me fuí directamente al coche. Puse mi nuevo disco y este empezó a reproducirse en orden. Empezando por la canción que me sacaba de la cama todas las mañanas.
Antes de salir abrí twitter. Fui directamente a comprobar los mensajes directos.
@_MaluOficial_
-No las des. Te lo debía
Ah! Una tiene sus contactos...
Sonreí al ver la respuesta.
@Nachogs85
-Me ha hecho mucha ilusión. Siempre eres tan detallista?
@_MaluOficial_
-Bueno, no siempre. Pero así ya no tienes excusa para no escucharme
@Nachogs85
-Dame tiempo. Ya se me ocurrirá alguna
Tengo que dejarte. Me toca coger el coche.
@_MaluOficial_
-Yo también tengo lío. Últimamente no paro.
@Nachogs85
-Te veo en el concierto?
@_MaluOficial_
-No se. Prueba con eso que te han regalado
@Nachogs85
-jajajajaj un beso!
@_MaluOficial_
(Caritas de beso)
Me marché a casa con una gran sonrisa, que me fue imposible de borrar durante los siguientes días.
Los dos días más largos de mi vida. Pero al final todo llega. Y el 16 de mayo no iba a ser menos. Era viernes, así que me fui a currar toda la mañana.
Llegué a casa. Tenía toda la tarde para arreglarme. Quería estar presentable en el concierto. Ni muy formal, ni muy informal. Me duché. Me apañé la barba. Yo siempre llevaba barba, de unos tres o cuatro días. Pero me gustaba arreglármela y darle forma para que quedara guai.
Me sequé el pelo y me lo hice a mi estilo. Solía llevarlo de punta, dándole un poco de efecto despeinado.
Finalmente me vestí después de darle mil vueltas al armario.
Al final me decanté por unos pantalones color mostaza. Una camiseta básica en pico de color blanco. Una americana negra estilo moderno. Y unas zapatillas de piel de un tono marrón oscuro que iban genial con cualquier look.
Cogí el coche y me dirigí a la capital. Como obviamente era más que imposible aparcar por la zona centro, fui a uno de los aparcamientos más cercanos al Palacio de los Deportes.
Tenía la salida a la Avenida Felipe II, justo a la entrada principal del recinto.
Como era de esperar había largas colas que rodeaban todo el edificio. La gente tirada en el suelo esperaba de la forma más amena posible a que abrieran las puertas. Unos jugaban a las cartas. Otros cantaban canciones de la jefa. Y otros improvisaban pancartas de última hora con las que animar a su idola.
La apertura de puertas estaba prevista a las 8 de la tarde, todavía quedaba un buen rato.
Yo era nuevo en esto de llevar acreditación, asi que no tenía ni idea de lo que tenía que hacer.
Di un par de vueltas al edificio hasta asegurarme de que la única entrada posible para mi era la puerta principal, donde se encontraba un tío de los de seguridad.
Me colgué la acreditación al cuello. Me acerqué hasta donde estaba el tipo y nada más verme el pase, me dejo entrar sin más.
—Hola -dije educadamente.
—Hola, puedes pasar -me abrió la puerta que todavía estaba cerrada al público.
—Gracias -me adentré muy seguro de mi mismo, como si tuviera idea de a donde ir.
Exploré un poco el sitio. Había un despliegue de gente importante. Todos llevaban sus acreditaciones. Cada uno hacia su trabajo. Caminaban y corrían poniendo todo a punto. Comprobaban que todo estuviera en orden. Técnicos de sonido, técnicos de luces y hasta los propios músicos de la banda intentaban dejar listos sus instrumentos.
Al poco rato de estar ahí salió ella a escena. Cantó un par de canciones para que los encargados del sonido pudieran acoplarle todo bien. Hicieron mil pruebas. Le subían y le bajaban el sonido hasta que entre todos encontraron el punto exacto.
—Aquí me escucho. Me siento cómoda -añadió la cantante dirigiéndose a los técnicos.
—Perfecto. Todo listo entonces -dijo uno de los chicos.
Yo todavía flipaba desde abajo del escenario. Nunca lo había vivido desde aquí. Acababa de comprobar en primera persona, el lío que lleva un concierto de estas características. Malú me vio desde arriba y me hizo un gesto con la mano para que subiera. Fui a la parte de atrás, busqué la entrada al escenario y me planté allí como ella me había dicho.
—Menudo lío tienes montado en la puerta -dije acercándome a ella.
—Si no? -amablemente se acercó para saludarme con dos besos.
—Un poco si -le respondí a los dos besos.
—Chicos quiero presentaros a Nacho -dijo dirigiéndose a su banda- es uno de los actores con los que trabajé.
Saludé a todos uno por uno. Reconocí a varios de ellos. Entre ellos Rubén García o su propio hermano José de Lucía. Parecían majos. Estaban todo el rato de bromas mientras se preparaban. Se notaba el buen ambiente que había. Tanto tiempo juntos, que ya debían ser como una familia...
—Bueno ¿que te parece todo esto? -me preguntó Malú.
—Estoy flipando la verdad.
—Que exagerado. ¿Has visto como no era tan difícil verme?
—Pero ya no me hace falta que me firmes el disco -comenté riendo- ¿Como te enteraste de lo del cumpleaños?
—Ya te dije que una tiene sus contactos. Por cierto ¿Cuantos te han caído?
—29. Un chaval
—Si vamos, las primeras orejas -dijo ella con tono irónico
—¿Me estás llamando viejo?
—Viejo no porque entonces yo lo sería más -dijo riendo mientras miraba su reloj- Oye tengo que irme a la prueba de vestuario.
—Vale. No te preocupes. Estaré explorando.
—Te diré que dentro tenemos una sala de lo más cómoda, con mogollón de comida -rió- Te informo para cuando termines de explorar.
—Tía que no conozco a nadie.
—Me conoces a mi.
—Ya pero no se...
No me dejó terminar. Me cogió de un brazo y me llevo de nuevo a donde estaban los músicos.
—Chicos me voy a la prueba de vestuario. Enseñarle a Nacho un poco todo esto, que el pobre está cortado.
—No te preocupes hermanita. Lo dejas en buenas manos -añadió Jose.
—Si bueno, tanto como eso...
Me dio más vergüenza que en toda mi vida. Le lancé una mirada asesina a Malú antes de que se marchara y ella me devolvió el gesto guiñándome un ojo.
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