viernes, 30 de mayo de 2014

Capítulo 17 (Solo el amor nos salvará)

—Menos mal que soy cantante y no actriz... 

—Has estado genial.

—Tu, que me ves con buenos ojos -dijo riendo- Anda voy al baño.

Se levantó del sofá y se dirigió hacia allí. La seguí inevitablemente con la mirada durante ese corto trayecto. Llevaba un pantalón pitillo de color azul que le sentaba fenomenal. De repente paró. Se apoyó en el marco de la puerta del baño y se giró hacia mi para mirarme.

—Cariño, deja de mirarme el culo.

—¿Que? -respondí haciéndome el loco.

—Si, ahora disimula. ¡Pervertido! -dijo de coña.

Me reí. Me encantaba verla así. Y realmente así es como era siempre. Me alegraba las noches, los días y todo lo que se pusiera por delante. La vida no es más fácil con un sí. La vida es más fácil con ella al lado.

Encendí mi móvil para leer el twitter en lo que llegaba. Tenía un montón de menciones con mensajes de cariño. Y esto es relmente lo gratificante de este trabajo...
Aunque como era de esperar. Lo que ardía eran las tendencias. Malú era trending topic en aquel mismo instante.

Ojeé por curiosidad algunos de los comentarios que escribían sobre ella. La verdad es que no era muy de leer estas cosas, porque siempre suele haber algún comentario obsceno que acaba por sacarte de quicio. Aunque afortunadamente esos son los menos habituales. Me quedé prendado leyendo la cantidad de tuits que había con el hashtag de #Malú. Tanto que ni siquiera me di cuenta de cuando volvió

—¿De que te ríes? -se interesó ella.

Su preciosa voz me devolvió al mundo real. La miré riéndome sin dejar el móvil.

—¿Has leído últimamente twitter?

—No -contestó tajante- ¿Por que? -preguntó sentándose de nuevo a mi lado.

—En estos momentos eres trending topic -añadí.

—¡¡Jesús!! -exclamó ella entre risas mientras cogía su teléfono.

—Escríbeles algo mujer. Lo están deseando -comenté animándola.

—¿Si no?

Se puso a teclear en la pantalla de su iPhone. La observé atentamente mientras lo hacía. Ponía una cara de concentración máxima. Era para comérsela. Guardé mi móvil y me recosté a su lado para ver lo que escribía en el suyo.

Malú✓ @_MalúOficial_
—————————–—————
Graan capítuloo!!! Lo pasé increíble en el rodaje!!! (Iconos flamenca) Buenas noches familia!!!

Al primer minuto de tenerlo publicado consiguió alrededor de cien retuits. Sinceramente mareaba solo de pensar los que tendría en una hora. Una cifra descomunal seguramente. Menos mal que existe la opción de desactivar las notificaciones...

Dejó el móvil en la mesa sin darle más importancia y me miró. Supongo que estaba acostumbrada a ese tipo de cosas, aunque a mi me pillara de novato.

—¿Ponemos una peli? -propuso ella sin más.

Yo me enamoré al instante de esa carita de niña que acababa de poner. ¿Como no iba a ver una peli con ella? Una y trescientas si hacen falta.

—¡Claro! ¿Alguna sugerencia?

—Sorpréndeme...

—Es decir... Que me coma yo el marrón de elegir.

Ella asintió con la cabeza y se descojonó a más no poder. Me levanté hasta la estantería donde tenía más o menos organizadas las películas. Eché un vistazo rápido. La verdad es que no entendía como podía tener en esa colección algunas pelis tan malas... Encontré por fin una que me gustó. Aunque seguro que Malú ya la había visto. Era un clásico del romanticismo.

—¿El diario de Noah? -propuse con el cd en la mano.

—Oh dios, ¿tu quieres que me jarte a llorar no? -dijo mirándome desde el sofá.

—Decidido -añadí entre risas introduciendo el disco en el dvd.

Volví hasta el sofá. Extendí una manta fina sobre nosotros y me acurruqué a su lado. Estaba tan a gusto que no tardé ni diez minutos en quedarme dormido. El cansancio esta vez se salió con la suya y terminó por ganarme la partida. Tenía el sueño acumulado de la noche anterior.

Dormí toda la noche como un bebe. Durmiendo en un sofá, si. Pero abrazado a ella. El resto ya daba igual. Mientras estuviera con ella, podría estar durmiendo en una colchoneta en mitad del mar. Me desperté entre caricias. Notaba como sus suaves manos acariciaban mis mejillas de forma delicada. Abrí los ojos y la vi allí. Sonriendo a diez centímetros de mis labios.

—Buenos días dormilón. ¿Que tal la peli? -dijo de forma divertida.

—Mmmm yo quiero despertar así toda la vida -dije sonriendo.

—Ah si? Pues esto no es nada... -dijo ella vacilando.

Me miró sensualmente mordiéndose el labio inferior. Se acercó a mis labios y los besó con dulzura. A la vez que acariciaba mi torso por debajo de mi camiseta. Se había levantado guerrera la niña. Y yo necesitaba poco para animarme.

—Malú que me pierdo...

—Bueno, pues piérdete... Hoy tengo el día libre -dijo volviéndome a besar.

Le hice caso. Era imposible que pudiera resistir mucho tiempo a sus encantos y a su manera de encandilarme. Me tenía ganado. Abrí los ojos y en una de esas vi la hora en el reloj de su muñeca. Me incorporé dejando de besarla.

—Cariño. Dime que no es esa hora.

—Si quieres te lo digo, pero te mentiría.

—Mierda no llego. Lo siento -me levanté y le di un beso fugaz en los labios.

—Anda date prisa. Yo te llevo.

Subí volando a la habitación. Me cambié de ropa y me peiné en cuestión de tres minutos. Bajé tan rápido las escaleras que tropecé en el último escalón y casi me caigo. Malú rió ante la situación de verme tan ajetreado. 

Nos dirigimos en su coche hasta el plató. Sabía perfectamente el camino así que no tuve que indicarle nada. Sacó un cigarro de un paquete de tabaco que siempre llevaba en el coche. Se lo colocó en los labios y lo encendió sin quitar la vista de la carretera. Me hizo gracia. Me resultaba extremadamente sexy con esos gestos. Aunque no me gustaba que fumara tanto. Y ella lo sabia. Me quedé mirándola.

—No me mires así. Me has dejado sin sexo... 

Me reí por su respuesta. Tan espontánea y original como siempre. Desde luego, ella siempre tenía una buena respuesta para callar a cualquiera.

—Te recompensaré cariño... -dije posando mi mano izquierda sobre su muslo.

—Mmmm suena bien ¿Quedamos a comer?

—¿Me recoges a las dos? -pregunté.

Asintió con la cabeza. Llegamos enseguida a los estudios. Detuvo el vehiculo en la misma puerta. Nos despedimos con un largo beso. De esos que no quieres que terminen nunca por nada del mundo. Sin embargo terminó.

—Te quiero -dije justo antes de bajar del coche.

—Yo también tonto -respondió sacándome la lengua.

Me despedí haciendo un gesto con la mano y entré al plató. Me dirigí directamente hasta la sala de reuniones. Afortunadamente para mi, Jesús no había llegado todavía. Y menos mal porque tal y como estaban últimamente los ánimos, como para echarle más leña al fuego.

Llegó cinco minutos después que yo. Con no muy buena cara a decir verdad. Otro día que pintaba ser un infierno. No entendía nada. Era imposible que el cabreo de mi escapada le durara eternamente. Pasamos guión de forma normal. Tras esto nos fuimos a rodar bajo su supervisión. Varias horas en las que la tensión se fue reduciendo poco a poco. Parecía que todo volvía a su estado normal.

—Muy bien. Hemos terminado -dijo Jesús levantándose de su silla- Ahora que no se vaya nadie. Quiero veros en la sala de reuniones en diez minutos.

Nos citó de nuevo en la sala de reuniones. Fui al vestuario a cambiarme de ropa y después me dirigí hasta allí con en resto de mis compañeros. Ocupamos nuestras sillas y esperamos a que el jefe hiciera su aparición. Lo hizo a los pocos minutos. Ocupó su silla habitual. Apoyó los codos en la mesa. Entrelazó los dedos de sus manos. Y nos miró a todos.

—Voy a ir al grano. Sabeis que los indices de audiencia no han cumplido las expectativas de la cadena...

—Anoche fue un éxito -apuntó uno de mis compañeros.

—No nos engañemos. Anoche fue un éxito por el cameo de Malú -corrigió el jefe- Si no habría sido como todas las semanas.

Me salió una sonrisilla sola al escuchar su nombre. Pronto me di cuenta de que estaba rodeado de gente y reaccioné disimulando de la mejor forma posible.

—¿Que nos quieres decir con esto? -pregunté yo.

—Que no nos van a renovar para una nueva temporada. No hay sitio para nosotros en prime time -comentó el jefe con tono serio mirándonos a todos.

Se hizo el silencio en aquella sala. Cruzamos las miradas entre nosotros sin soltar palabra. Acababa de decirnos que la serie iba a terminar y que por tanto nos quedábamos en la calle.

—¿Se acabó? -pregunté yo rompiendo el silencio.

—Cuando terminemos el rodaje de los capítulos que faltan si, se acabó -añadió Jesús.

—Genial -dije con tono irónico levantándome de la silla.

—Lo siento chicos -insistió él.

Me fui de allí sin ni siquiera esperar a que terminara la reunión. A veces tenía un pronto un tanto raro. Me había mosqueado bastante con la noticia. Era normal. Pero estaba claro que él no era el culpable, así que no podía reprocharle nada.

Salí de los estudios. Localicé el Q7 negro de mi chica nada más salir por la puerta. Me puse mis ray ban negras y me dirigí hacia allí. Abrí la puerta del copiloto y me adentré en el coche.

—Hola amor -dije dedicándole una sonrisa algo forzada.

—Hola -dijo mirándome- ¿No me das un beso o que?

—Perdona -me acerqué y la besé.

—Cariño ¿estás bien? -se interesó ella.

—Claro. ¿Vamos a comer? -pregunté poniéndome el cinturón.

—Si. Oye que he quedado con mi hermano y con Vane a comer. Nos invita a su casa ¿te parece bien?

—Eh si claro -dije sonriendo.

Fuimos hasta casa de Jose. El camino fue raro. De hecho era yo el que me sentía raro por todo lo que había pasado en el curro, pero no quería que me afectara con ella. Son cosas que pasan y ya está. El trabajo de un actor siempre es así de incierto...

Llegamos hasta Boadilla del Monte. A la urbanización de chalets donde vivía Jose. Y también ella. Malú aparcó en la misma puerta de la casa de su hermano. Apagó el motor y me miró antes de bajar del coche. Sabía que me pasaba algo. Se me notaba a kilómetros de distancia.

—Nacho mírame -ordenó ella.

Le hice caso. La miré a través de los cristales oscuros de mis gafas de sol. Pero no tardó nada en quitármelas ella misma para verme los ojos.

—Cariño... ¿Que pasa? -insistió.

—La cadena no nos renueva para otra temporada. No hemos cumplido las expectativas...  Se acabó -expliqué con la voz rota.

—Lo siento -dijo abrazándome- Lo siento mucho.

Me vino genial ese abrazo. Era justo lo que necesitaba en aquel momento. Un abrazo suyo. Correspondí abrazándola fuerte. Estuvimos así durante largos segundos. Pegados el uno al otro, sin separarnos. Me transmitía toda su energía y su ánimo.

—Gracias. Menos mal que te tengo a ti -dije separándome por fin.

—No te desanimes. Sabes que pronto te saldrá algo. No van a desperdiciar el talento del mejor actor de este país -añadió dándome un beso en la mejilla.

—Ahora sé porque te quiero tanto.

—¡Guapo! 

Se recompuso en su asiento. Dio media vuelta a la llave para arrancar el coche. Se encaminó hacia abajo, giró y subió por la calle paralela. Era la de su casa. Encerró el coche en su garaje.

—Creía que comíamos con Vane y con tu hermano -dije yo extrañado.

—Cambio de planes... Comemos tú y yo solitos.

Sonreí al instante. Esta vez de verdad. Solo ella sabía entenderme de esa forma tan especial. Solo ella sabía lo que pasaba por mi cabeza y lo que necesitaba en cada momento. Me comprendía como nadie lo había hecho hasta ahora.

—Gracias -dije clavando mi mirada en la suya.

Me sonrió como respuesta a lo que acababa de decirle. Y para hacerlo aún más perfecto lo terminó con un beso.

Entramos en casa. Jose llamó a Malú un par de veces. Las ignoró. Hasta que llamó una tercera vez y esta acabó por descolgarle. Le contó que no se encontraba muy bien y que se quedaba en casa descansando o algo parecido.

—A mi me da que no se lo ha creido -rió ella.

—Pues entonces nada más comer los tenemos aquí. -dije yo riendo.

—Pues habrá que aprovechar -dijo ella de forma contundente lanzándose a mis labios.

—Estás desatada cariño -pronuncié entre besos.

Y a la que quise darme cuenta, gracias a sus besos, a sus gestos, a sus caricias... Me había olvidado completamente del trabajo y me preocupaba solo de disfrutar de ella.

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