lunes, 11 de agosto de 2014

Capítulo 27 (Que no muera jamás está dulce pasión...)

No me vale esa disculpa, joder. Me aparté en cuanto se acercó, ¿o es que no lo viste? - Bufó mirando arriba, como si estuviera buscando en el techo del vehículo alguna respuesta.  ¿Le vas a partir la cara a cada tío que se me acerque?

No, pero entiéndeme tú a mí. No me puedo quedar de brazos cruzados cuando ese va directo a comerte la boca. 

¡No me iba a dejar besar! - Se giró de golpe para congelarme con su fría mirada.  Podrías confiar un pelín más en mi...


En ese momento no supe quién llevaba razón. Quizá ambos queríamos tenerla y estábamos pasándonos. Comprendía que le extrañara mi actitud, porque ni yo mismo conocía esa faceta mía tan agresiva. ¿Desde cuándo voy por ahí agrediendo a la gente? Bueno, en realidad si tengo respuesta a esa pregunta. Es desde que llegó ella. Porque me puede el miedo a perderla. Y no se basa en desconfianza hacia ella, sino en temor a que pruebe otros labios que le enganchen más que los míos. No podría soportarlo. Me rompería instantáneamente si eso sucediera. Pero lo que estaba claro es que, en esa discusión, uno de los dos debía ceder para poder encontrar una solución. Así que engullí mi orgullo, agaché la cabeza y decidí ser yo el que se diera por vencido.


Tienes razón. - Murmuré.  He sido un gilipollas. 


Has sido el más gilipollas del mundo. - Corroboró mis palabras. Y un imbécil que no se fía de su novia. 

Un imbécil que no se fía de su novia. - Repetí.  
Y un idio...

Bueno, ya vale. ¿No? - Me hice el indignado y ella apretó los labios intentando esconder una sonrisa.

Antes de que me diera tiempo a reaccionar, atacó a mi boca. Sus manos agarraban firmemente mi cuello. Fue un beso apasionado y húmedo. Nuestras lenguas jugaban frenéticas, parecía que habían entrado en un combate en el que perdería el que menos aguantara. Y ninguno tenía intención de rendirse. Agarré su cintura con ambas manos en cuanto recuperé una mínima parte de la cordura que me había arrebatado. Y, en un ágil movimiento, tiré de su cuerpo para situarlo sobre el mío ayudándome de su impulso. En ningún momento separamos las bocas para no interrumpir la guerra de nuestras lenguas. Aunque la falta de oxígeno hizo mella en nuestros cuerpo y fue obligatoria la separación. Aún con los ojos cerrados y las narices chocando, nos quedamos quietos compartiendo aire. Lo siguiente que recuerdo son besos en el cuello mientras yo me embriagaba del olor de su cabello. Mis manos descendieron lentamente hasta posarse en su trasero. Con una mano giré una rueda para reclinar el asiento y tiré de una palanca para separarlo del salpicadero. Necesitábamos más espacio. Me había vuelto totalmente loco en unos minutos. Y ella parecía fuera de sí, ni siquiera paraba para tomar aire. Quiso ir más allá y desabrochó el botón de mi pantalón. Joder. No me creía que fuéramos a hacerlo ahí. Miré por la ventana. La calle era excesivamente estrecha y poco iluminada, por lo tanto las probabilidades de ser descubiertos eran mínimas. Así que no iba a ser yo quien frenara su juego. Al contrario. Le saqué la camiseta por la cabeza y, con las manos temblorosas, me dirigí a quitarle el pantalón. La verdad es que no sé no dónde fue a parar su ropa, ni como había perdido yo también gran parte de la mía. Nunca pensé que el asiento del copiloto de su Audi diera tantas posibilidades.

Estamos locos. - Susurré en su oído con las voz entrecortada. 




Y su respuesta fue encajar nuestros cuerpos provocando en ambos un alarido de placer. Mis manos empujaban su cintura y las suyas se entrelazaban en mi cuello. Madre mía. Se movía de una forma increíble sobre mí. Sus gotas de sudor descendían poco a poco por su cuerpo hasta fundirse con las mías. Fuego. Cada roce entre nosotros ardía, y no me extrañaría acabar esa noche en un hospital con quemaduras de tercer grado. Mis manos habían descubierto sus pechos y decidieron por sí solas regalarle placer. Desde sutiles caricias hasta llegar a juguetones lengüetazos. Estaba viviendo un sueño. Poco después sus movimientos tomaron distinto compás. Eran totalmente rítmicos y en dirección a llegar al clímax. Y en breve explotó. Explotamos juntos. Sus uñas arañaron mi pecho hasta dejar marca y se arqueó, ya no sé si por seguir buscando la última pizca de placer o porque el orgasmo había causado ese efecto en su columna. Ambos cogíamos y expulsábamos aire a una velocidad vertiginosa. Tardaría años en devolverle a mis pulmones todo el oxígeno que mi chica les robó en aquél coche. Apoyó su frente en la mía y sonrió. Sonrió como sólo ella sabe. Las sonrisas después del sexo tienen algo especial. Un brillo diferente. Al igual que sus ojos, que hablaban por sí solos. Y yo también curvé mis labios, porque con ella es imposible no estar feliz. Pícaros y traviesos. Después de eso me dio por sentir un momento que era alguien importante en el universo, aunque no sea cierto. Era una sensación fruto del orgasmo, o yo qué sé. Ya no me acuerdo ni de por qué habíamos discutido antes, todo lo malo se ha ido con el sudor que derrochaban nuestros cuerpos ansiosos. Entonces empieza a reírse, aparentemente sin ningún motivo. Como sí fuera una niña que acaba de hacer una trastada. Y no lo comprendo, pero acompaño su carcajada y me siento como un niño en la mañana de Reyes. Estoy seguro de que nunca he sido tan feliz. Porque saqué lo peor de mi al verla a punto de rozar sus labios con los de otro, pero también siento que saco lo mejor cuando nos reímos juntos después de hacer el amor. Es un choque de sensaciones. Y supongo que es amor. Una persona que te entierra vivo pero también sabe catapultarte al cielo.

¿Sabes? Ya se me ha olvidado hasta por qué discutíamos. - Confesé.


¿Necesitas que te lo recuerde?

Sólo si me prometes que lo vamos a arreglar igual que lo hemos hecho ahora. - Bromeé ganándome un manotazo en el hombro.


Cuando te he dicho antes que eras un imbécil y un gilipollas... - Asiento esperando sus disculpas. Pues lo eres. - Abrí los ojos como platos y ella volvió a reírse. - Pero no cambies, porque te quiero así.


Yo también te quiero.






Y regresamos a
Madrid después de aquellas improvisadas mini vacaciones por la costa gaditana.
Esos maravillosos días a su lado que solo confirmaron lo que ya sabía. La
necesitaba. Necesitaba sus cálidos besos. Sus sonrisas despreocupadas de por
las mañanas. Los buenos días en sus labios. Esa mirada sincera que me cautivaba
hasta llevarme a la locura. Y esos gestos que me hacían sentir el hombre más
afortunado del planeta. Y de hecho lo era. Lo era gracias a ella.


Pero ahora debíamos
volver a la realidad. A la rutina de nuestras vidas. Y lo más próximo era el
concierto del viernes. En el que desgraciadamente yo ya no participaría. El
guitarrista al que sustituí en Sevilla se había recuperado de su molesta gastroenteritis
y volvía a estar en plena forma para ocupar su puesto. Así que lógicamente yo quedaba fuera.


El concierto
era en Las Rozas. Ese día decidí no
entrar a la zona del backstage. No sé que me llevó a tomar esa decisión. Pero
quería experimentar entre sus fans lo que era vivir un concierto desde la zona Premium.
Temí que alguna de las fans me reconociera a causa del revuelo que se organizó
en twitter tras mi aparición en Sevilla. Pero afortunadamente estaban demasiado
metidas en el espectáculo como para fijarse en mi persona.
Era tan distinto verlo desde este lado del escenario. Pero seguía poniéndome los pelos de punta. Como ella solía hacer. Podía comprender a la perfección cada uno de los gestos que me dirigía. Eran solo para mi y yo era el único que lo sabía. Sonreí como un tonto cuando me guiñó un ojo mostrando la más bonita de sus sonrisas. Me encanta. La multitud de gente que me rodea grita y canta de manera ensordecedora. Algunas chicas casi lloran de la emoción de sentir tan cerca a la cantante. Era tal la euforia que despertaba que incluso me daba vértigo adentrarme en mis pensamientos más profundos. ¿Como una chica como ella se habría enamorado de alguien como yo? 
  

Tras el concierto si me dirigí hasta la zona de camerinos. Charlé con los chicos. A los que una vez más felicité por el magnifico trabajo realizado. Se superaban con cada concierto y lo transmitían al público, que salia enchufado y con energía para un mes entero. 

Hice algo de tiempo porque sabía que Malú tenía el "meet and greet" con algunas de las personas de su club de fans. A la salida las chicas comentaban exaltadas lo maja que era su ídola. Otras no eran capaces de pronunciar palabra y simplemente miraban embobadas las fotos en sus teléfonos móviles y en sus cámaras de fotos. Sonreí al verlas. Ni siquiera se percataron de que yo estaba en aquel pasillo observándolas. Excepto una de ellas. Que de manera impulsiva se lanzó a mis brazos al verme allí. No me dio tiempo a reconocerla. Pero supe de quien se trataba nada más envolverla entre mis brazos. Su aroma era inconfundible... Ese aroma que me hizo retroceder varios años al pasado. Si, era Laura.
—¡Eii Laura! Que yo tengo que seguir respirando -Bromeé —¿Que haces aquí?

—Ya ves. Mi ex conoce a mi cantante favorita… Pero todavía no ha sido capaz de presentármela… Así que he tenido que ganar un concurso.

—El meet and greet… Has cumplido tu sueño supongo.

—Lo mio me ha costado. Ha sido increíble. Ella es increíble, pero supongo que tu eso ya lo sabes.

—¿Por qué lo dices? –pregunté disimulando.

—¡Has tocado con ella tío! –exclamó —¿Por qué iba a decirlo?

En ese momento la puerta de su camerino se abrió. Con su radiante sonrisa y deslumbrando a todos los que estuviéramos cerca salió al pasillo. Me miró sorprendida al ver que hablaba con tanta complicidad con una de las chicas de su club de fans. Y sin dudarlo un momento se acercó a nosotros.


—Hola… No sabía que conocieras a las chicas de mi club –dijo divertida mi chica.

Laura había entrado en shock por el hecho de que Malú estuviera allí hablando con nosotros como si tal cosa. Me reí al mirarlas a las dos. Menuda situación. Mi chica y mi ex… ¡Tierra trágame!

—Malú… ella es Laura, mi ex novia. La has conocido antes –expliqué de la mejor forma posible.

—Hola –pronunció mi ex de manera tímida.

—Hola de nuevo Laura –añadió Malú amablemente —Y siento interrumpir la conversación. Será mejor que os deje solos.

—No cie… -Y reaccioné antes de soltar aquello por la boca. Aunque no sé si a tiempo —Malú. –rectifiqué —Laura ya se iba creo.

—Si. Las chicas me están esperando fuera. Y los de seguridad me empiezan a mirar mal –comentó intentando mantener un tono de broma.

—Hasta otra Laura.

Tras el concierto fuimos a tomar algo a casa de… ¿De quién era la casa? No es coña. Esta vez ni lo sabía. Creo que era de uno de los chicos del staff. El caso es que allí estábamos. Celebrando un nuevo éxito. Y como tuvieran que celebrarlos todos tendrían que renovar sus cuerpos tras el fin de gira. O tendríamos. Porque le había cogido el gusto a esto de las celebraciones.

—Muy maja tu ex –dijo Malú cuando nos quedamos solos.

—¿Celosa?

—No flipes –comentó tajante y me miró fijamente a los ojos sin decir nada —Oye... ¿Por qué lo dejasteis?

Nunca había hablado con ella de este tema. Pero sabía que este día llegaría. Siempre llega. Sabía que un día a mi chica le entraría la vena curiosa y me preguntaría hasta el último detalle de mi relación anterior. Y no me molestaba contarlo. Porque eso siempre suponía aumentar la confianza en pareja. Pero en realidad era molesto tener que hacerlo.

—No se cariño… Simplemente nos cansamos –contesté intentando no entrar en detalles. —El paso del tiempo supongo.

—¿Y crees que con el tiempo nosotros también nos cansaremos?

—Creo que me harían falta un millón de vidas para cansarme de ti…

—¡Zalamero! –exclamó risueña.

—¡Realista! –dije acercando mis labios a los suyos hasta rozarlos en un fugaz beso —Te quiero… Y nunca me cansaré de recordártelo.

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Bueno quiero que sepáis que todo lo que está escrito en color rojo, esa pedazo de escena de reconciliación y probablemente lo más destacado de todo el capi... es obra de la crack de @novelaconmalú. Y desde aquí le doy las gracias por ello. Por regalar también en mi novela ese talento que tiene jeje. Y porque no dudó ni un segundo cuando se lo pedí. ¡¡¡GRACIAS her!!! ¡Eres grande!


4 comentarios:

  1. Buenas noches, me llega un whats, aprueba de ti novela hay nuevo capitulo menudo capi textualmente ponía eso, y lo leo, tengo que decir que como siempre me encantó, y es un reto para mí porque te superas capítulo a capítulo y no puedo criticar nada, es perfecto que bien escribís sois unas bichas escribiendo, por separadas ya le comente a tu amiga que genial pero juntas juntas sois sublimes con lo que aportais cada una me ha encantado no quiero enrollarme más para no aburrir pero de verdad que grandes sois y que capítulo y bueno habéis sabido transmitir y subir la temperatura (eso tambien me dijeron) y es cierto. Un beso y espero impaciente otro capi, sacas esa sonrisa que tambien es necesaria a veces. Un besazo y felicidades a ambas

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  2. Muchas gracias como siempre Sara! Tu comentario siempre es motivador! Gracias por tantas cosas bonitas! Me alegro de que te gustara! Nos leemos en el próximo jeje. Un besazooo!

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  3. Pa cuando el proximo ya hay ganitas ee esta genial i me encanta la historia ganas de leer mas :)

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  4. Hay muchas similitudes del tal Nacho con Antonio Velazquez o me lo parece a mí?

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