Saco fuerzas de donde no las hay y me levanto del suelo. Subo a mi casa con la intención de averiguar lo que ha pasado minutos antes. Que Laura iba desnuda por mi piso era una realidad. Pero estoy tranquilo. Porque a pesar de que pareciera obvio, sé que no he hecho nada. Que todo tendrá una explicación. Y que seguramente será de lo más simple. Y aunque ella ya no quiera escucharla yo si quiero descubrirla.
Abrí la puerta con desgana. Miré al frente y despejé mis dudas de inmediato. Ya no me hacen falta explicaciones porque acabo de entender lo que ha pasado aquí. Nada más entrar me encontré a Raúl danzando por el salón con muy poca ropa. Y es ahora cuando me encajan todas las putas piezas de este puzzle. Ahora si que si. Blanco y en botella... Mi mejor amigo se ha acostado con mi ex. Fin de la historia.
Negué con la cabeza sin quitarle la mirada de encima. Sé que sabe que lo sé. De hecho se da cuenta de que mi mosqueo aumenta a una velocidad de vértigo. Me pide calma haciendo un gesto con las manos. Pero precisamente eso es algo que ahora mismo soy incapaz de encontrar. Así que me dirijo hasta él con cara de muy pocos amigos y de un empujón lo hago caer en el sofá.
—¡Raúl, me cago en tu puta madre! -exclamé.
Pero apareció Laura para salvar el pellejo de su reciente follamigo. Me paró los pies separándome de él. No sé que coño hacer con la rabia que tengo acumulada y lo acabo pagando con la pared que tengo más cerca. Descargo toda la ira de un puñetazo que me destroza los nudillos de la mano derecha. Y muero de dolor. Pero da igual. Nada duele más que pensar que nunca volveré a besar sus labios. Me volví hacia ellos con cara de pocos amigos. Respiré hondo intentando encontrar la calma que necesito. Pero es bastante complicado encontrarla en esas circunstancias.
—Me importa una puta mierda si habéis follado o no -pronuncié con un elevado tono de voz apuntándolos con mi dedo índice. —¿Pero teníais que hacerlo en mi casa?
Ambos me miran callados. Serios eso si. Se limitan a comerse la bronca. La culpa de que Malú se haya pensado lo que no es, no es de ellos. Hasta ahí estamos de acuerdo ¿Pero tenían que echar el polvo en mi casa? Sé que en caliente las cosas sientan peor o se les da más importancia de la que tienen. Es un mal entendido y ya está. Deben ser los astros que se han alineado en mi contra. Eso o que me ha mirado un tuerto. O que el puñetero cupido me odia de verdad. No sé. Un cúmulo de casualidades sin más.
—Ahora iros a hacer con vuestras vidas lo que os de la gana. Los dos solitos acabáis de joder la mía -dije sentándome en el sofá.
—Nacho. Deja que nosotros se lo expliquemos. Lo entenderá joder. -dijo Laura.
—Gracias pero ya habéis hecho bastante ¿no crees?
—Es un error. Un mal entendido. Cuando le contemos la verdad se le pasará el enfado -insistió ella.
—¿Qué se le pasará el enfado? ¿Qué pensarías tú si encuentras a una tía desnuda en casa de tu novio? Una tía que además resulta ser su ex.
Y de nuevo me miran sin hablar. Raúl no ha sido capaz de pronunciar palabra. Sé que está avergonzado. Sé que en sus cabales jamás se habría tirado a mi ex. Y menos en mi casa. Pero en ese momento le odio por la que me ha liado.
—Quiero estar solo de verdad -dije con mucha más calma.
Cumplieron mi deseo. Me quedé solo, tirado en el sofá donde había pasado la noche. Sin poder dejar de pensar. Sin poder quitármela de la cabeza ni un solo minuto. Cogí el móvil. Le envié varios whatsapps. Las horas pasaron lentas. Muy lentas. Y el resultado era claro. Mil whatsapps sin respuesta y llamadas con la misma fortuna. Malú no quería ni oír hablar de que existo. La entiendo. Pero yo necesito contarle la verdad. Aunque suene a coña. Aunque probablemente no me crea. Necesito hacerlo.
Así que dejé de perder el tiempo en el sofá. Cogí las llaves de mi coche y puse rumbo hasta su casa. Me cansé de llamar. Pero no encontré respuesta. Resoplé sin saber muy bien que hacer. No sé si es que no está en casa o simplemente no quiere abrirme la puerta. Y algo pasa entonces por mi cabeza. Tal vez no es la mejor opción. Pero es la única que se me ocurre. Tecleo en los contactos del iPhone el número de Jose.
—Hola -contesta al otro lado del teléfono. Por su tono de voz intuyo que debe saberlo todo.
—Jose. Necesito saber donde está tu hermana. No me coge el teléfono, ni me contesta a los whatsapps. Y tampoco está en casa...
—Nacho, no se que coño ha pasado entre vosotros. Pero a mi no me metáis en vuestros líos.
—Es importante. ¿Dónde está?
—Se ha ido a Alicante. El próximo concierto es allí. Dice que se pillaba estos días para desconectar. Pero ya veo que lo que no quiere es verte.
—Escúchame. Necesito que me digas el hotel donde está. Tengo que hablar con ella.
—Mira, no se que os pasa. Pero ella sabia que recurrirías a mi. Y me ha dejado claro que no te diga nada.
—Voy a averiguarlo con tu ayuda o sin ella.
—Tío no la agobies. Déjala desconectar y cuando vuelva habláis de lo que tengáis que hablar.
—¿Cuándo es el concierto?
—El viernes.
Me despedí de él y colgué el teléfono. Volví a casa bastante desanimado. Esperaba encontrarla allí y sin embargo ha sido más lista que yo. Pero no me apetece esperar a que vuelva. Se me ocurre sorprenderla en el concierto y allí explicarle todo. Sé que no quiere escucharme, pero tendrá que hacerlo.
Los días siguientes son depresivos. Hace tres que no veo la luz del sol. Y tampoco hago nada por remediarlo. No salgo de casa ni para comprar el pan. Lo único que me preocupa es solucionar mis problemas con ella.
El viernes salgo temprano hacia Alicante. La idea es pillar el menor tráfico posible. Pero parece que hoy a toda la gente le ha dado por madrugar. A pesar de todo solo llego media hora después de lo que había previsto.
Localicé el pabellón donde se iba a celebrar el concierto. No me costó trabajo hacerlo. A las puertas se concentraba un numeroso grupo de fans acampados con tiendas de campaña. Así que no había dudas de que era ahí. Miro el reloj. Quedan al menos cuatro horas para que comience el espectáculo. Pero conociéndola estoy seguro que ya está indagando por el lugar del show. Le encanta hacerlo. Entré fácilmente con la acreditación que guardo durante toda la gira. Voy a la zona del backstage, donde me encuentro con un montón de caras conocidas. Además son ellos los que me indican donde le han montado el camerino a mi chica.
Localicé el pabellón donde se iba a celebrar el concierto. No me costó trabajo hacerlo. A las puertas se concentraba un numeroso grupo de fans acampados con tiendas de campaña. Así que no había dudas de que era ahí. Miro el reloj. Quedan al menos cuatro horas para que comience el espectáculo. Pero conociéndola estoy seguro que ya está indagando por el lugar del show. Le encanta hacerlo. Entré fácilmente con la acreditación que guardo durante toda la gira. Voy a la zona del backstage, donde me encuentro con un montón de caras conocidas. Además son ellos los que me indican donde le han montado el camerino a mi chica.
Me dirijo hasta allí y sin pensarlo dos veces abro la puerta con decisión. Allí está ella. Tan guapa como siempre pero sin el brillo que caracteriza su mirada. Esa que ahora me mira con odio. Nunca había visto tanto rencor acumulado en esos preciosos ojos. El gesto le cambia al verme. Pero ya no hay marcha atrás. Cierro la puerta con pestillo y me acerco hasta donde está.
—¿Que cojones estás haciendo aquí? Nacho vete ahora mismo.
—Cariño necesito hablar contigo -insistí.
—No me llames cariño. Y vete. Yo no tengo nada que hablar contigo.
Intenta irse de mi lado. Se dirige hacia la puerta para marcharse de allí y dejarme con un palmo de narices. Pero freno sus pasos agarrándola del brazo y obligándola a quedarse.
—Malú por favor.... Mira no me hables si no quieres. Ódiame para siempre. Pero de verdad necesito explicártelo todo. Solo quiero que sepas la verdad. Porque mereces saberla. -hice un parón para mirarla. —Después tienes vía libre para pegarme otra hostia o hacer lo que creas conveniente.
—Habla -dijo cruzándose de brazos.
—No pasó nada con Laura... Lo intentó. Me besó de hecho. Íbamos pasadísimos de alcohol y se lanzó a mis labios. ¿Y sabes que pasó? Que me aparté. Me aparté porque yo no quiero los labios de otras. Porque yo te quiero a ti. Solamente a ti. Porque me tienes loco. Porque te necesito todos los días a mi lado, a todas horas...
—Dos copas más y te olvidaste de todo eso ¿no?
—No. Cuando llegaste tú estaba durmiendo en el sofá con la ropa de la noche anterior. Laura y Raúl se habían acostado juntos en mi cama -dije compartiendo con ella esa mirada de incredulidad. —Si. A mi también me cuesta creerlo. Pero ya ves... De ahí que Laura bajara semi-desnuda por las escaleras.
Me acerqué hasta ella. Se había quedado pensativa pero seguía fría como el hielo. Sin pronunciar palabra y sin ni siquiera mirarme a los ojos. Y eso me duele más que nada en este mundo. Creo que no se ha creído ni una palabra de lo que acabo de contarle.
—Solo quería ser sincero contigo. Que supieras la verdad. Para que al menos no me odies...
Y en ese momento sentí que ya no tenía nada que hacer en aquel lugar. Que de verdad se había acabado. Que no quería saber nada más de mi. Tal vez, como dice una de sus canciones, ya no había nada por lo que luchar.
Se me cayó el mundo encima solo de pensarlo. En el fondo tenía la esperanza de que lo arreglaríamos. Y de que todo esto quedaría en una anécdota de lo más tonta. Pero parece que no. Y no la culpo por ello. Un nudo enorme se formó en mi garganta. Tragué saliba e intenté de todas las formas posibles disimular mi dolor. Me acerqué y le di un beso en la mejilla antes de marcharme. Puede que el último.
—Adiós... -susurré.
---------------------------------
Bueno un capi más y uno menos para el final. Queda poquito!! Abrazo a todoos! Nos leemos por twitter!!




